miércoles, 26 de abril de 2017

Chakra Inferior Rasatala: Egoísmo y Animalidad


Los chakras inferiores corren a lo largo de las piernas por debajo del chakra raíz Muladhara. Son vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista, que afirma que el universo se divide en tres mundos: Svarga (reinos celestiales), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). 

De las siete regiones o lokas que componen al subterráneo, la quinta Rasātala es el hogar de los demonios gigantes Danavás y Daityas, quienes tienen poderes mágicos, como convertirse en animales o hacerse invisibles, viven en hoyos como serpientes y son eternos enemigos de los Devas (o dioses). 

A diferencia del concepto occidental, los demonios en el hinduismo pueden tender tanto a la bondad, como a la malicia. Muy parecido al griego "daimón", los semidioses o asuras son seres espirituales sedientos de poder y en constante guerra. Los dánavas, poderosos pero crueles, eran hijos de Danu, la madre de las aguas primigenias sin forma, existentes antes de la creación. Los últimos tres reinos subterráneos, Rasātala, Mahātala y Patala, albergarán a los "hijos del agua", tanto a los dánavas, como a las nagas, semidioses inferiores con forma de serpiente. 


Ubicado en los tobillos, el chakra Rasātala es el centro del egoísmo y de instinto animal. Mientras que el instinto de supervivencia nos ayuda a guardar nuestra integridad física y a sobrevivir, el amor propio es algo necesario y saludable para una vida plena y satisfactoria. Sin embargo, ambos son estados mentales que de no ser trascendidos pueden sumirnos en el aislamiento y la infelicidad. 


Cuando el amor a nosotros mismos se vuelve inmoderado y excesivo, y atendemos sin medida a nuestros propios intereses sin cuidar del de los demás, nos vuelve seres egoístas. Por otra parte, dejar que nuestra mente caiga presa de temores por nuestra supervivencia, nos cierra a la generosidad y a pensar que si compartimos nos quedaremos sin nada. El atributo contrario para equilibrar el chakra Rasātala es el derecho a ser caritativosAsí, los danavás representan nuestro bajo instinto de egoísmo, provocado por la falta de comprensión de los beneficios de la generosidad. De la misma forma que al sembrar una sola semilla podemos cosechar muchas más, si sembramos desinteresadamente caridad hacia quienes nos rodean, empezaremos a recibir mucho más de lo que dimos en un principio, producto de la gratitud. El simple hecho de ser caritativos genera en nuestro cuerpo endorfinas, hormonas de la felicidad que además nos mantienen saludables. La gratitud y la generosidad son entonces la clave para la abundancia material y espiritual. Jesucristo también compartió esta enseñanza al decir "No se afanen diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los necios buscan todas estas cosas; pero nuestro Padre celestial sabe que necesitamos estas cosas".

A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y canalizado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Con apoyo de posturas y respiraciones yóguicas, podemos dirigir nuestra fuerza vital de egoísmo y obtener resultados positivos. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz. 

En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

miércoles, 19 de abril de 2017

Chakra inferior Talátala: Confusión y Terquedad



Los chakras inferiores corren a lo largo de las piernas por debajo del chakra raíz Muladhara. Son vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista, que afirma que el universo se divide en tres mundos: Svarga (reinos celestiales), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). 

De las siete regiones o lokas que componen al subterráneo, la cuarta Talátala, es el reino del demonio-arquitecto Mayasura, hábil en la magia y fiel devoto de Shiva, dios de la destrucción y regeneración. 

La historia empieza con tres hermanos semidioses que oraban con persistencia a Brahma, el dios creador. Conmovido por su devoción, Brahma asintió en bendecirles con tres ciudades flotantes móviles, Tripura, ubicadas en la tierra, el cielo y el paraíso. Lo único que podría destruirlas era el tiro de una sola flecha en llamas que atinara a las tres ciudades a la vez, una vez que se alinearan por unos instantes cada mil años. Estas ciudades fueron prósperas y pacíficas. Sin embargo, la naturaleza guerrera de los semidioses que las habitaban los llevó a echar a los dioses del paraíso y a atacar a los seres humanos para proteger Tripura. Fue el señor Shiva quien, luego de que los dioses solicitaran su ayuda, destruyera con una sonrisa a las tres ciudades del semidios-arquitecto Maya, a quien protegió de la destrucción debido a su fidelidad y le entregó el reino subterráneo de Talátala.

Traducido como "bajo el nivel inferior", el chakra Talátala se encuentra en las pantorrillas, y alberga la energía de la confusión prolongada y de terquedad y obstinación instintiva, es decir, importunar a otros repetidamente con el fin de obtener nuestros propósitos individuales, tal como actuaban los semidioses, preocupados por la supervivencia de Tripura, en vez de disfrutar la abundancia de sus ciudades. El atributo contrario para equilibrar este chakra es el derecho a ser conscientes. Shiva, que representa la conciencia pura, es quien destruye las tres ciudades, que representan las emociones negativas del orgullo, ira e ilusión. Cuando la conciencia se ve cegada por estas emociones, podemos perder el control y lastimar a quienes nos rodean, incluso a pesar de tener una vida próspera y bendecida. Al estar conscientes de nuestras emociones negativas, despejarlas puede ser tan sencillo como respirar profundo y dibujar una sonrisa en nuestros labios, igual que Shiva.

A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y canalizado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Superar el orgullo y la obstinación nutre a nuestro chakra del plexo tiroideo, Vishuddha, lo que nos abre al pensamiento racional y a la comunicación efectiva. La terquedad puede mantenernos en confusión, pero bien canalizada nos da perseverancia. Con apoyo de posturas y respiraciones yóguicas, podemos dirigir nuestra fuerza vital de orgullo y obtener resultados positivos. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz. 

En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

miércoles, 5 de abril de 2017

Chakra Inferior Sutala: Los celos

Los chakras inferiores corren a lo largo de las piernas por debajo del chakra raíz Muladhara. Son vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista, que afirma que el universo se divide en tres mundos: Svarga (reinos celestiales), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). 

De las siete regiones o lokas que componen al subterráneo, la tercera Sutala, es el reino del piadoso rey demonio Bali, quien había conquistado los tres mundos luego de haber hecho un voto de no negarle nada a nadie. Aprovechándose de esto, el enano Vamana, encarnación del dios Vishnu, engañó a Bali, suplicándole tres pasos de tierra. El primer paso cubrió todos los cielos, el segundo la tierra, y antes de que pisara los subterráneos, Vamana empujó Bali al reino Sutala luego de que éste ofreciera su cabeza. Después de esto, cuando Bali se entregó a Vishnu y le regaló todas sus pertenencias, Vishnu a cambio hizo a Bali más rico que Indra, el rey-dios del cielo, mientras Bali todavía rezaba a Vishnu en el reino Sutala. Muy impresionado por la devoción de Bali, Vishnu prometió que se mantendría perpetuamente como el vigilante del palacio de Bali. Gracias a su espíritu desapegado, al semidios Bali se le asocia con la devoción y fidelidad a la divinidad. 


El chakra Sutala, ubicado en las rodillas, regula los celos, es decir, la envidia de un bien ajeno, o el recelo de que el pretendido romántico llegue a ser alcanzado por alguien más. Todo esto obedece a la idea de que algo o alguien realmente nos pertenece, y al perderlo, sufrimos al tener que desprendernos. El atributo contrario para equilibrar este chakra es el derecho a tener confianza en nosotros mismos. El apego a los bienes materiales o a las relaciones puede ser trascendido una vez que cualquier idea de carencia sea erradicada de nuestros corazones, y que comprendamos que ya estamos completos.

A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y canalizado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Superar los celos y la envidia nutre a nuestro chakra del plexo cardíaco, Anahata, lo que nos abre a nuestra fuente interna amorosa. Los celos y la envidia no son malos, sin embargo son un delirio, una idea errónea de que algo falta en nuestras vidas. Si comprendemos esto, y con apoyo de posturas y respiraciones yóguicas, podemos dirigir nuestra fuerza vital de celo y obtener resultados positivos. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz. 

En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

miércoles, 29 de marzo de 2017

Chakra Inferior Vitala: La Ira y el Resentimiento

Los chakras inferiores corren a lo largo de las piernas por debajo del chakra raíz Muladhara. Son vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista, que afirma que el universo se divide en tres mundos: Svarga (reinos celestiales), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). 

De las siete regiones o lokas que componen al subterráneo, la segunda Vitala, es gobernada por el dios Hara-Bhava (una forma de Shiva) que junto a sus asistentes (incluyendo fantasmas y gnomos) es el amo de las minas de oro. Aquí él goza de la unión sexual con su esposa Bhavani, diosa de poder y justicia. Sus líquidos sexuales fluyen hacia el río Hataki. Cuando el fuego se alimenta del viento y de este río, chisporrotea un tipo de oro llamado Hataka. Los residentes de este reino están adornados con el oro de esta fuente. Esta fuente de energía es el coraje, aquello que nos mueve a realizar actividades, pero que de albergarse sin dejarlo fluir, provoca resentimiento, lo que intoxica nuestros cuerpos con hormonas del estrés y finalmente, nos enferma. Vitala nos enseña que la energía llameante de la cólera puede ser efectivamente beneficiosa para alcanzar nuestros objetivos, pero que de no dejar ir la emoción, nos consumirá por dentro. El chakra Vitala ubicado en los muslos, regula la ira y el resentimiento. El atributo contrario para equilibrar este chakra es el perdón, es decir, cortar con el deseo de venganza, recordando que los primeros beneficiados de perdonar somos nosotros mismos. 
A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y canalizado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Superar a la ira, nutre a nuestro chakra del plexo solar, Manipura, lo que nos otorga de combustible y voluntad para alcanzar nuestras metas. El enojo no es algo negativo, o algo qué cortar: Cuando hay ira, es una clara señal de que algo necesita ser resuelto. Si enfocamos esa energía a resolver, seremos rápidos y efectivos, pero si la canalizamos hacia quienes nos rodean, podríamos lastimarlos. Con posturas y respiraciones yóguicas, podemos dirigir nuestra fuerza vital de ira y obtener resultados positivos. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz. 

En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

martes, 21 de marzo de 2017

Chakra Inferior Atala: La Lujuria y el Miedo

Los chakras inferiores corren a lo largo de las piernas por debajo del chakra raíz Muladhara. Son vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista, que afirma que el universo se divide en tres mundos: Svarga (reinos celestiales), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). 

Patala se compone de siete regiones o lokas, y la primera y más superficial es Atala. El gobernante de esta región es el hijo del demonio Maya, Bala, quien con el poder místico de un bostezo creó a tres tipos de espíritus femeninos - Las Svairinis ("voluntariosas"), Kaminis ("lujuriosas"), y las Pumshcalis ("las que se entregan por completo"). Cuando un hombre entra en Atala, estas hadas le encantan y le sirven una bebida intoxicante de cannabis que le despierta su energía sexual, para posteriormente jugar con el viajero y consumir su energía, quien se siente más fuerte que diez mil elefantes, mientras desatiende su inevitable muerte a manos de estas diablesas. 



Esta historia parece tener su equivalente en la leyenda de las sirenas, que con su voz encantadora atraían hacia los peñascos a los marineros, donde finalmente perdían la vida. Se cuenta también que durante su meditación, el Buda fue tentado por las hijas del demonio Mara, el deseo, la satisfacción y el arrepentimiento (Taña, Arati y Raga). Estas historias representan lo fácil que es perder la voluntad cuando vamos detrás de la satisfacción inmediata de los sentidos y del placer, que finalmente termina por controlarnos. En palabras del maestro tibetano Tilopa: El problema no es el disfrute, el problema es el apego al disfrute.

El chakra Atala se encuentra en las caderas, donde se procesa la energía del miedo y la lujuria. El atributo contrario para equilibrar este chakra se rige por reconocer nuestro propio derecho a ser sexual, es decir, a manifestar nuestra capacidad y voluntad del disfrute de los sentidos de manera equilibrada, sin apegos ni expectativas; sin culpas ni temores. 

A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y canalizado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Superar al miedo nos llena de confianza en nosotros mismos, lo que nutre al chakra Raíz Muladhara; mientras que trascender la lujuria nos abre al disfrute de la sexualidad como una herramienta de expresión de nuestro poder creativo y de afecto a la pareja, lo que nutre al chakra Sacro Svadhisthana. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz. 

En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

jueves, 16 de marzo de 2017

Chakras Inferiores Patala: Los bajos instintos y su trascendencia


Luego de los 7 chakras principales ubicados a lo largo de la columna vertebral, se describen otros 7 llamados "chakras inferiores" por debajo del chakra raíz Muladhara que corren a lo largo de las piernas, vinculados a los instintos animales, y al inframundo Patala de la tradición hinduista. Sus nombres son Atala, Vitala, Sutala, Talatala, Rasatala, Mahatala y Patala.

En la cosmología hindú, el universo se divide en los tres mundos: Svarga (regiones superiores), Prithvi (tierra) y Patala (los reinos subterráneos). Patala se compone de siete regiones o lokas, el séptimo y el más bajo de ellos también se llama Patala o Naga-loka, la región de los Nagas, seres sabios con forma humana-serpiente, de naturaleza ambigua, tanto benignos como maliciosos.


En el "Vishnu Purana" se cuenta la visita del sabio Narada a Patala, quien describe a las regiones subterráneas como más bellas que Svarga (los cielos). Patala se describe como lleno de joyas espléndidas, hermosos bosques y lagos y encantadoras doncellas demonio. La fragancia dulce está en el aire y se funde con la música dulce. La vida aquí es de placer, riqueza y lujo, sin angustia. El arquitecto demonio Maya ha construido palacios, templos, casas, patios y hoteles para extranjeros con joyas. No hay luz solar en los reinos inferiores, pero la oscuridad se disipa por el brillo de las joyas que usan los residentes de Patala, donde no hay vejez, ni sudor, ni enfermedad. Las siete Patalas, así como la tierra por encima de ellas, se apoyan en la cabeza del Naga Shesha de mil cabezas. Por debajo de las regiones de Patala se encuentra Naraka, el infierno hindú - el reino de la muerte donde los pecadores son castigados.
El cuerpo humano es comprendido como un microcosmos, en el que, al igual que el cuerpo del dios Vishnu, cuenta con regiones celestiales representadas con los chakras superiores de la garganta, el entrecejo y la coronilla, mientras que la tierra son los chakras del corazón, del plexo solar, del plexo sacral y del piso pélvico. Las bajas pasiones del miedo, la lujuria, ira, resentimiento, celos, confusión, egoísmo, inconsciencia y malicia conforman los chakras inferiores o Patala, a lo largo de las piernas. A través de la metáfora de los submundos, el hinduismo describe a los chakras inferiores, no como algo que debamos negar o repudiar, sino como parte de la naturaleza humana, y como aquello que una vez trascendido y controlado, nos ayuda a acceder a los estados superiores de conciencia. Sólo aceptando nuestra oscuridad, somos capaces de trascender hacia la luz.
En palabras del psicólogo Carl Jung: "Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" y "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma".

jueves, 9 de marzo de 2017

Chakra Sahasrara: Yo comprendo

El chakra Sahasrara, o córtex cerebral, es la culminación de los 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de la concentración nerviosa y vascular en el cerebro.


Sahasrara viene del sánscrito que significa "Mil pétalos", y se vincula con la glándula pineal. Energéticamente, nos conecta con la experiencia espiritual, la percepción de la realidad última de la manifestación. Udana-vayu, la energía mental se manifiesta en los últimos tres chakras, Vishuddha, Ajna y Sahasrara. La pineal es también conocida como epífisis, y es una pequeña glándula endócrina, ubicada en el centro del cerebro entre los dos hemisferios, encargada de producir melatonina, la hormona del sueño. La pineal es considerada como un "ojo atrofiado", que a pesar de no utilizarse para ver, su sensibilidad a la luz le permite regular los ciclos del sueño. Se sigue estudiando su vinculación con la experiencia mística, ya que la pineal también produce DMT en pequeñas cantidades, una sustancia psicotrópica natural que participa en las experiencias espirituales, en los efectos visuales del sueño natural, e inclusive en las experiencias cercanas a la muerte.


Tanto el sueño como la experiencia espiritual son vitales para el desarrollo de la conciencia. En el sueño, la mente se reorganiza y estructura la memoria, mientras que la visión mística nos da una perspectiva más amplia y global de la vida. Sahasrara, o el loto de mil pétalos, abre nuestra percepción a lo infinito de la realidad, y nos conecta con nuestra naturaleza interdimensional, en la que existimos como un cuerpo, pero también como una conciencia de comprensión. Si al ser humano se le priva de la experiencia mística, su visión de la realidad se verá restringida a una perspectiva plana y sin sentido de trascendencia. La melatonina producida en la glándula pineal es una hormona que regenera los tejidos corporales, mientras que el DMT abre la mente a nuestra naturaleza energética-espiritual, y nos hace capaces de percibir que somos mucho más que un cuerpo de carne y hueso, tanto así que es llamada la molécula espiritual.  

Aprender a conectar con Sahasrara Chakra nos da la comprensión global de la vida, y nos permite sabernos parte de algo mucho mayor que nosotros mismos. A través de la meditación en la energía violeta del chakra espiritual Sahasrara y de ejercicios conscientes de la Yoga, liberamos los nudos energéticos que bloquean las funciones de la glándula epífisis.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como la canalización de la energía hacia las glándulas superiores a través de posturas invertidas, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.