jueves, 2 de marzo de 2017

Chakra Ajna: Yo veo

El chakra Ajna, o plexo carótido, es el sexto de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de la concentración nerviosa y vascular en el cerebro.


Ajna viene del sánscrito que significa "Centro de mando", y se vincula con la glándula hipófisis y el hipotálamo. Energéticamente, nos conecta con la energía del pensamiento visual, el "ojo mental", por tanto su elemento es la luz. Udana-vayu, la energía mental se manifiesta en los últimos tres chakras, Vishuddha, Ajna y Sahasrara. Del tamaño de una lenteja, la hipófisis es llamada la "glándula maestra", ya que está involucrada en la producción hormonal de las demás glándulas en el cuerpo. Mientras que la hipófisis se encarga de procesos tan diversos como la ovulación, lactancia, crecimiento y maduración de los huesos, el hipotálamo es el puente entre el sistema glandular y el sistema nervioso. Es desde el centro frontal donde ocurre la experiencia del pensamiento, la imaginación, el sexto sentido y la clarividencia. 



Esta zona del cuerpo nos permite la experiencia de la conciencia. La conciencia es el observador de la realidad y está vinculado con la capacidad para ver. La experiencia de la realidad viene a través de la dualidad subjetiva, yin yang, masculino-femenino, luz-oscuridad. Esta dualidad, representada por nuestros dos ojos, se conecta con los nervios ópticos, atraviesa el hueso esfenoides al centro del cráneo y se une detrás de este en el miasma óptico, el cual está en contacto con la hipófisis, la glándula maestra. Ajna Chakra es el centro energético de reconciliación de esa dualidad, el "tercer ojo" desde donde la experiencia de la realidad viene dictada a través de las descargas hormonales de la glándula hipófisis. Esto implica que, al recibir un estímulo del entorno, y reaccionar con apegos o con rechazos, el sistema nervioso manda una señal al sistema glandular, y éste a su vez genera una descarga hormonal en el cuerpo que interpretamos como una emoción.

Aprender a conectar con Ajna Chakra es reconciliar esta dualidad de placer y dolor, y poder ver "más allá de lo evidente". A través de la meditación en la energía azul índigo del chakra de la luz Ajna y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo carótido.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como la liberación de tensión en la cabeza con ejercicios oculares o con la resonancia de un mantra, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Chakra Vishuddha: Yo expreso

El chakra Vishuddha, o plexo faríngeo, es el quinto de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de una concentración nerviosa y vascular en la zona de la garganta y cara.


Vishuddha viene del sánscrito que significa "Purificado", y se vincula con las glándulas tiroides y paratiroides. Energéticamente, nos conecta con la energía del pensamiento y la expresión facial, corporal y verbal. Esta es la zona de la comunicación, y la vibración del pensamiento verbal, Udana-vayu además de ser el primero de los chakras inmateriales, ya que su elemento es el eter, el espacio vibratorio, mientras los anteriores se vinculan al aire, fuego, agua y tierra. La tiroides es una glándula que se encarga de regular el crecimiento y el metabolismo corporal, mientras que las paratiroides generan hormonas que regulan la absorción de calcio en el intestino.



Los bloqueos a nivel Vishuddha son bloqueos en el pensamiento verbal cuyo origen puede provenir de diversas fuentes: Primariamente están vinculados con problemas para percibir la naturaleza de la realidad, y albergar ideas erradas acerca de la autoridad. Creer que somos mejores que otras personas nos inunda de orgullo, mientras que considerarnos inferiores es una forma de orgullo negativo, es decir, envidia. Sin embargo este pensamiento no es acorde a la verdad, en la que todos los seres somos distintos, y cada uno tiene su camino único en la vida. ¿Cómo podemos compararnos, si nadie es igual? Por otro lado, cuando nos vemos incapacitados para expresar nuestra forma de pensamiento, la voz puede tornarse ronca o sofocada. Cuando surgen emociones desbordadas, se hacen "nudo en la garganta", igual cuando nuevas experiencias parecen "difíciles de tragar".


Aprender a percibir la naturaleza real de todos los fenómenos, ser capaces de expresar nuestros verdaderos pensamientos, deseos y voluntad, meditar en la energía azul cielo del chakra del éter Vishuddha y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo faríngeo.


Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como la liberación de ideas parciales junto con la tensión de cuello, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Chakra Anahata: Yo amo


El chakra Anahata, o plexo cardiaco, es el cuarto de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de una concentración nerviosa y vascular en la zona del pecho.



Anahata viene del sánscrito que significa "Intacto, ileso, no dañado", y se vincula con el corazón, el timo y los pulmones. Es la zona vital, donde se manifiesta el Prana-vayu, la energía corporal de asimilación. El corazón se vincula con el esfuerzo por vivir, mientras los pulmones cargan a la sangre de oxígeno y prana, la fuerza vital. Finalmente, el timo forma parte del sistema linfático y es la glándula encargada de la maduración de glóbulos blancos, específicamente de los linfocitos T, células clave para la defensa del organismo.


Cuando experimentamos alguna emoción negativa, es a nivel de Manipura, el plexo solar, donde ocurren bloqueos, por lo que el corazón realiza un esfuerzo extra al bombear sangre a esta zona para que circule la energía. Es por ello que emociones como el miedo, la culpa, la ira o la euforia pueden desequilibrar el funcionamiento habitual del corazón, mientras que la alegría de vivir, así como la paz y serenidad, emociones vinculadas a los pulmones, regulan el estado de salud de este plexo. Por otra parte, la tristeza y los pensamientos negativos tienen efectos inmediatos en pulmones y en el timo, provocando que bajen las defensas del sistema inmune y tendamos a enfermar ante la presencia de patógenos. Conectar con el amor, la paz, el equilibrio y los pensamientos positivos ayuda a que la energía tenga paso libre en Anahata.

Aprender a manejar y a soltar nuestras emociones, ser capaces de manifestar amor, meditar en la energía verde vital del chakra del aire Anahata y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo cardíaco.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como el reajuste en la apertura del pecho, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.

martes, 7 de febrero de 2017

Chakra Manipura: Yo hago / Yo puedo


El chakra Manipura, o plexo solar, es el tercero de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de una concentración nerviosa y vascular en la zona digestiva.



Manipura viene del sánscrito que significa "Gema brillante", y se vincula con el hígado, el bazo y el páncreas. Es la zona de digestión en el cuerpo físico, mientras que en el cuerpo energético Manipura se encarga de "digerir" los procesos emocionales. Problemas en el hígado nos hablan de constantes reacciones de enojo, o a tener que manejar nuestros sentimientos sin clarificarlos. Mientras que problemas en bazo y páncreas se vinculan a estados de falta de autoestima, represión y miedo al error. En la pubertad, la energía se enfoca en esta zona, al buscar una identidad propia más allá de la energía heredada por nuestros padres, el descubrir quién soy yo como individuo.


Todo sistema tiene su sol central, y en nuestro cuerpo no es la excepción. Agni, el fuego interno, se manifiesta en nosotros en Manipura. Al comer, ofrendamos al fuego sagrado los alimentos, para que a cambio nos llene de fuerza vital. Este sol interno es nuestra fuente de energía para llevar a cabo nuestras actividades, la batería que nos mueve: La emoción. Sin emoción, y sin algo que deseemos manifestar en la realidad, nos mantendremos en la inactividad. Por el contrario, una sobreexcitación del chakra mantendrá las reservas de energía a tope, y en constante desgaste del organismo, lo que conocemos como estados coléricos.


Aprender a manejar y a soltar nuestras emociones, ser capaces de manifestar asertivamente nuestra voluntad, meditar en la energía amarilla de entusiasmo del chakra del fuego Manipura y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo solar.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como el fortalecimiento de músculos profundos del abdomen, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Chakra Svadhisthana: Yo Siento



El chakra Svadhisthana, o plexo sacral, es el segundo de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de una concentración nerviosa y vascular en la zona genital.



Svadhisthana viene del sánscrito que significa "Donde el Ser reside", y se vincula con las glándulas sexuales, los testículos y los ovarios. Las gónadas (que significan "semilla") controlan las características sexuales secundarias. En las mujeres, la formación de placenta, lactancia y ovulación, y en los hombres, la producción de esperma. Es en el chakra del sacro donde se manifiesta nuestra dualidad, el Ying y el Yang, nuestro aspecto femenino y masculino. De aquí nace la diferenciación de la luz y la oscuridad, mentira y verdad, así como las ideas duales de apego o aversión. Cuando logramos el equilibrio del "punto medio" entre nuestras ideas duales, encontramos crecimiento y evolución. En cuanto a la función biológica de reproducción, Svadhisthana está vinculado con nuestro poder creativo, y es aquí donde la energía puede bloquearse a través de la culpa, es decir, recriminarnos por las decisiones que hemos tomado, en vez de asimilarlas como un aprendizaje.



Si frenamos el libre flujo de nuestro poder creativo debido a falta de confianza en nuestras capacidades, nos cerrarnos al sano disfrute de la vida o contaminamos nuestra sexualidad con culpa y angustia, es en la zona genital donde se manifiesta la tensión, lo que a su vez produce grantis: Nudos energéticos que impiden el libre flujo de la fuerza vital. En el otro extremo, entregarnos al hedonismo (el placer como un fin) nos vuelve esclavos de nuestros propios instintos y restringe la sexualidad a ser meramente genital, lo que termina por desgastar el vigor de este chakra.


Aprender a disfrutar, confiar en nuestro poder creativo, meditar en la energía naranja de calidez del chakra del agua Svadhisthana y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo sacral.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como el fortalecimiento de músculos profundos de la pelvis, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini, sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad.

jueves, 26 de enero de 2017

Chakra Muladhara: Yo soy

El chakra Muladhara, o plexo coccígeo, es el primero de 7 centros energéticos principales descritos en la Yoga. La existencia de esta nube de energía es el resultado de una concentración nerviosa y vascular en la zona del piso pélvico. 


Muladhara viene del sánscrito que significa "raíz", y se vincula a la regulación del estrés a través de la síntesis de adrenalina y cortisol en las glándulas suprarrenales. Mientras el cortisol controla el metabolismo de carbohidratos y la respuesta corporal ante la enfermedad y el estrés, la adrenalina activa en nuestros cuerpos la respuesta de huida. Así mismo, los riñones juegan un papel importante en nuestra forma de experimentar el miedo, es por ello que ante esta emoción, nuestra vejiga urge a vaciarse. Problemas en riñones, vejiga y suprarrenales, además de dolor en lumbares pueden ser indicadores de un desequilibrio en este plexo. 


Si en la vida reaccionamos con miedo y angustia, es en esta zona donde los músculos y tejidos guardan tensión, lo que a su vez se manifiesta como grantis: Nudos energéticos que impiden el libre flujo de la fuerza vital. 

Los miedos más profundos se albergan en esta zona: miedo a la muerte, preocupación por la supervivencia. La rigidez y anclaje a viejos paradigmas "cristaliza" en los riñones y genera cálculos renales. 

Aprender a dejar ir, confiar en nuestro instinto de supervivencia, meditar en la energía roja de arraigo del chakra de la tierra Muladhara y realizar ejercicios conscientes de la Yoga nos ayuda a liberar los nudos energéticos del plexo coccígeo.

Para esto es preciso alinear nuestra columna con la energía de gravedad de la tierra, así como el fortalecimiento de espalda baja y lumbares, con lo que la libido o energía vital latente conocida como Kundalini,  sube a través del canal central sushumna, la médula espinal, y despierta progresivamente nuestra conciencia de regreso a la divinidad. 

martes, 24 de enero de 2017

Chakras individuales, inferiores y transpersonales

Chakra es una palabra del Sánscrito que literalmente significa “Rueda”. En la yoga y las filosofías orientales, los Chakras son centros energéticos en los que se metaboliza y depura la fuerza vital, desde el chakra raíz que representa la energía de la materia, hasta el chakra de la coronilla que nos conecta con la energía espiritual. Tales centros están vinculados a los plexos o redes de nervios y vasos sanguíneos.

Se describen 7 chakras principales que se ubican a lo largo de la columna vertebral, en los que se metaboliza y refina la energía: Plexo coccígeo, o Muladhara; el plexo sacral, Svadhisthana; plexo solar, Manipura; plexo cardio-pulmonar, Anahata; plexo faringeo, Vishuddha; plexo de carótida, Ajna; y el córtex cerebral, Sahasrara.

  






Sin embargo existe también otra lista de chakras a lo largo de las piernas, desde donde conectamos con la energía de la madre tierra.

Existen ocasiones en las que, por las dificultades de la vida vamos acumulando reacciones emocionales, lo que genera tensiones en partes específicas del cuerpo, que impiden el correcto flujo de esta energía vital. Prácticas como la yoga, el tai chi, o terapias como la acupuntura buscan entonces relajar y desbloquear los nudos energéticos que impiden que la fuerza vital fluya. Los cuatro primeros chakras manejan la energía del cuerpo y las emociones, mientras que los siguientes tres manejan la energía mental y espiritual. 

Meditar en los chakras significa asumir una práctica de fortalecimiento y depuración de nuestra mente, desde nuestros instintos más básicos y subconscientes, hasta el estado de la mente iluminada: Yo soy, Yo siento, Yo hago, Yo amo, Yo expreso, Yo veo y Yo entiendo.